Vera registró acumulados superiores a los 200 mm, generando anegamientos en áreas rurales y arroyos desbordados. En la capital provincial las ráfagas superaron los 40 km/h, mientras que la APSV pide cautela por calzadas resbaladizas en toda la bota.
La inestabilidad climática que se instaló este miércoles en la región dejó un escenario crítico en el norte santafesino. La rápida acumulación de agua obligó a activar los protocolos de Defensa Civil para organizar la asistencia sanitaria y logística en los puntos donde el escurrimiento se vio dificultado por el volumen de las precipitaciones.
Desde el municipio de Vera informaron que las tareas preventivas en los canales de evacuación fueron determinantes para evitar que el agua ingresara a las viviendas. Según Paula Mitre, la gestión local priorizó el mantenimiento de los módulos de drenaje tras las experiencias negativas de 2025, lo que permitió que la ciudad soporte los más de 200 milímetros sin necesidad de traslados a centros de evacuados. Actualmente, las fuerzas de seguridad y el área de salud supervisan el cierre del periodo más agudo de la emergencia, aunque el suelo saturado mantiene la preocupación en la zona.
En el departamento La Capital, las estaciones de medición del COBEM y el CIC de Facundo Zuviría marcaron niveles de lluvia constantes pero de menor impacto. Sin embargo, el viento del sudeste marcó la jornada con ráfagas importantes. Las autoridades de seguridad vial recordaron que todas las rutas de la provincia se encuentran en condiciones riesgosas por la llovizna persistente, recomendando reducir la velocidad y evitar maniobras bruscas ante el peligro que representan las banquinas blandas y la acumulación de agua sobre el asfalto.
Se recomienda a la población mantenerse informada a través de los canales oficiales ante la posibilidad de que se renueven los avisos de tormentas fuertes.
