El proyecto «Restingas Parque Malevo Medina» busca proteger el ecosistema del Golfo Nuevo mediante la instalación de estructuras ecológicas. El objetivo es equilibrar la actividad turística con la preservación de las especies nativas de la costa patagónica.
La ciudad chubutense se posiciona a la vanguardia de la conservación marina con la creación de un espacio subacuático diseñado para el desarrollo de la biodiversidad. Esta iniciativa, que estará operativa en las próximas semanas, surge como respuesta a la necesidad de diversificar los puntos de inmersión y reducir la presión humana sobre los hábitats naturales más frecuentados por los buzos.
La propuesta consiste en la disposición de veinte bloques fabricados con hormigón de bajo impacto ambiental, los cuales funcionan como cimientos para que algas y peces colonicen nuevas áreas del lecho marino. Patricio Cartelli, promotor de esta idea, destacó que la intención es ofrecer circuitos alternativos que permitan una mejor distribución de los visitantes en el agua. Al generar estos refugios artificiales, se fomenta el crecimiento de poblaciones de invertebrados, recreando las condiciones de las restingas naturales características de la región.
El aspecto científico también será un pilar fundamental, ya que investigadores del Conicet monitorearán la evolución de estos biomas artificiales. Especialistas como Nicolás Battini seguirán de cerca la conectividad entre las especies y la efectividad del modelo para su posible replicación en otras zonas del litoral argentino. Además, el proyecto incluye una fuerte impronta educativa, vinculando a escuelas y centros de formación para concientizar sobre el cuidado de los recursos oceánicos y promover un turismo que sea respetuoso con el entorno natural.
Con la finalización de las tareas prevista para el cierre de abril, Puerto Madryn da un paso decisivo hacia un modelo de desarrollo sustentable que une ciencia y recreación bajo el mar.
