Un contingente turístico sufrió un letal siniestro aéreo en Río de Janeiro mientras festejaba un acontecimiento familiar. Las autoridades de socorro locales confirmaron el hallazgo de los restos de la aeronave dentro de un sector selvático de difícil acceso tras recibir el alerta del hecho.
El impacto provocó el deceso inmediato de una abuela, su hija, su nieta y el aviador a cargo del vuelo. Durante el operativo de rescate desplegado los brigadistas debieron emplear técnicas con cuerdas para sofocar las llamas desatadas sobre la franja montañosa producto de la fuerte explosión inicial.
El resto de los parientes aguardaba en la base operativa para abordar un segundo recorrido cuando se enteraron del suceso. Asimismo, los allegados a las víctimas criticaron la falta de explicaciones por parte de la empresa organizadora, enterándose de la gravedad mediante la difusión en portales de noticias regionales.
Los organismos internacionales y la embajada colombiana iniciaron los trámites correspondientes para acompañar a los deudos. Las unidades de peritaje especializado abrieron una investigación para esclarecer las probables causas mecánicas o ambientales que provocaron el desplome de la nave.
