La actividad metalúrgica local consolidó su tendencia contractiva al registrar una caída del 5,1% en su medición interanual. El freno del sector metalmecánico regional profundiza la ociosidad de los talleres y compromete el sostenimiento del empleo registrado en la provincia.
El retroceso acumulado durante el primer cuatrimestre del año arrastró los niveles de uso técnico de las maquinarias a líneas mínimas del 39,8%, encendiendo las alarmas en las principales cuencas industriales por la falta de pedidos internos robustos.
La parálisis productiva golpea de manera generalizada a casi todas las cadenas de valor que componen el entramado fabril. El segmento de la fundición lideró el desplome, secundado por una fuerte contracción en maquinaria agrícola del 8,6%, un rubro que por primera vez en el período anual interrumpió su ritmo de operaciones y arrastró al terreno negativo a los talleres metalúrgicos medianos de la zona pampeana.
El escenario laboral empezó a reflejar de forma directa el impacto de la menor demanda de insumos básicos por parte del mercado. Las planillas de las empresas registraron un recorte del 2,2% de personal en la comparación interanual, mientras que las proyecciones de los directivos fabriles descartan variaciones positivas inmediatas para el próximo trimestre debido a los elevados costos de financiamiento corrientes.
La provincia se ubicó entre los tres distritos con mayor retroceso del país, superada únicamente por el entramado manufacturero bonaerense. La falta de estímulos al consumo de bienes durables consolida un panorama de vulnerabilidad que requerirá de urgentes consensos sectoriales para evitar suspensiones masivas.
