La intendencia capitalina coordinará un dispositivo de saneamiento sobre los espejos de agua que integran el corredor costero santafesino. Las tareas operativas demandarán un trimestre de despliegue logístico para la remoción de macrófitas acuáticas acumuladas, buscando asegurar la navegabilidad náutica y adecuar la infraestructura natural ante la proximidad del certamen internacional de septiembre.
El plan de contingencia unificará el financiamiento estatal con la experiencia técnica de las dependencias universitarias y los clubes ribereños. Las autoridades militares y navales aportarán recursos humanos y embarcaciones para movilizar los camalotales hacia las corrientes principales del río, impidiendo el enraizamiento perjudicial en las áreas balnearias.
La mesa ejecutiva diseñará un convenio marco integral destinado a solventar las erogaciones de combustible y la preservación técnica del equipamiento de transporte pesado. Las maniobras conjuntas se concentrarán prioritariamente en las inmediaciones del viaducto Colgante, los antiguos pilares ferroviarios y el cauce del riacho Santa Fe, zonas críticas donde los embalsados entorpecen la navegación, restringiendo las rutinas de los palistas recreativos.
El batallón militar con asiento en la vecina Santo Tomé aportará pontones tácticos y lanchas de remolque guiadas por buzos profesionales de las fuerzas federales. Los referentes del ámbito deportivo celebraron la convocatoria comunitaria impulsada desde los despachos oficiales, destacando que el monitoreo regular resguardará el potencial turístico local de la laguna Setúbal mucho más allá de la finalización de los compromisos deportivos sudamericanos.
Las dependencias municipales prevén extender las auditorías ambientales de manera permanente durante los meses posteriores al operativo de emergencia. El ordenamiento integral de la ribera optimizará las condiciones sanitarias generales para el usufructo seguro de los balnearios metropolitanos.
