Un comerciante de 61 años fue encontrado sin vida con un disparo en la panza adentro de su casa de la zona sur. El caso policial causó una gran sorpresa porque los primeros estudios de los peritos cambiaron el rumbo de la investigación, dejando de lado la idea de que se hubiera quitado la vida.
Una llamada al servicio de emergencias alertó a los uniformados sobre un hombre herido en su habitación. Cuando los médicos llegaron al lugar confirmaron el fallecimiento del dueño de un tradicional comedor de la zona, quien presentaba una herida de bala provocada por un arma de fuego.
Los investigadores de la policía encontraron detalles extraños que no coincidían con el relato de los familiares directos sobre cómo ocurrió el hecho. Por este motivo, la fiscal del caso decidió arrestar al hijo de la víctima, un hombre de 34 años que estaba en la vivienda al momento del disparo.
Los agentes de la Policía de Investigaciones tomaron declaraciones y ordenaron pruebas químicas para saber quién usó el revólver, que estaba guardado en un cajón. Las autoridades de la provincia esperan los resultados de los laboratorios para aclarar definitivamente los motivos de la muerte y resolver la situación legal del sospechoso.
