El siniestro en alta montaña cobró la vida de una pareja oriunda de Norteamérica que intentaba hacer cumbre en una de las cimas más exigentes de la región. El único sobreviviente del accidente geográfico fue el coordinador del ascenso técnico.
Las patrullas especializadas activaron un protocolo de contingencia extrema tras recibir la alerta de los refugios ubicados en los valles inferiores de los Andes. Los mecanismos de emergencia peruanos lograron evacuar con éxito al baqueano local luego de que permaneciera atrapado durante varias horas en un sector de grietas, procediendo posteriormente al traslado de los restos de los deportistas hacia la base sanitaria.
El bloque de rescate debió suspender temporalmente los rastreajes debido a las severas ráfagas de viento y la inestabilidad de las laderas que amenazaban con generar nuevos aludes de hielo. Los familiares de las víctimas internacionales confirmaron que la pareja de excursionistas contaba con una vasta experiencia en ascensos de picos que superan los seis mil metros de altitud, registrando en sus plataformas digitales las bitácoras de viaje previas al incidente en el nevado Tocllaraju.
Las representaciones diplomáticas coordinan los trámites de repatriación de los ciudadanos extranjeros mientras se aguarda el cese de las alertas climáticas en la cordillera. Las autoridades de la asociación civil instaron a los contingentes turísticos a respetar estrictamente los cronogramas de seguridad invernal para evitar accidentes fatales en las superficies glaciarias más complejas del continente.
