Un informe de coyuntura tributaria determinó que el fuerte repunte del 26,1% en la liquidación de las rentas corporativas alivió temporalmente las arcas provinciales. Sin embargo, la agudización de la crisis económica en las góndolas deprime un 9,3% la recaudación del principal gravamen al valor agregado, condicionando el financiamiento de los servicios locales.
Las planillas contables del territorio santafesino expusieron un ingreso de $688.164 millones que representa un excedente de $16.101 per cápita por la estacionalidad impositiva. No obstante, las autoridades advierten que el balance de los primeros 5 meses conserva una preocupante brecha negativa del 2,4% que resta poder de compra para obras edilicias.
Los desembolsos automáticos enviados desde la administración federal registraron un incremento real del 8,6% que revirtió una seguidilla perjudicial de 4 meses de retrocesos mensuales consecutivos en las cajas estatales. Las estadísticas demuestran que el saldo acumulado anual aún refleja una pérdida de $80.808 millones a precios actualizados debido al proceso inflacionario, obligando a las carteras de hacienda a administrar fondos con extrema austeridad.
La fuerte contracción en las transacciones comerciales de los almacenes minoristas intensificó el derrumbe de los recursos coparticipables. A pesar de que la recaudación conjunta logró cerrar el mes con una suba real del 10,2% debido a las firmas agroexportadoras, la menor actividad frena la consolidación de un equilibrio financiero sostenible para los municipios del cordón productivo que dependen de ese 96% de la masa neta distribuida.
El comportamiento de las variables fiscales del segundo semestre determinará la viabilidad de las paritarias en la región. Las oficinas técnicas proyectan un escenario de cautela ante la caída real acumulada del 2,9% en las transferencias ordinarias indispensables para cubrir los gastos fijos corrientes de la administración provincial.
