Los peritajes forenses ratificaron que el cuerpo hallado en Sauce Viejo pertenece a Carlos Ezpeleta, el anciano intensamente buscado desde las últimas jornadas del mes pasado. El hallazgo se produjo en una conocida bajada ribereña a partir de un aviso vecinal al 911.
Los especialistas en rescates subacuáticos coordinaron las tareas operativas de extracción para preservar las evidencias del entorno natural. La fiscalía dispuso el traslado inmediato de los restos hacia la morgue judicial para determinar científicamente los motivos del deceso.
La alerta ciudadana movilizó inicialmente a las patrullas del Comando Radioeléctrico hacia la intersección costera de calle Estrella Federal. Tras confirmar la presencia del cadáver flotando en el agua, los uniformados recibieron la colaboración de una embarcación de la Prefectura Naval Argentina debido a las complejidades orográficas, logrando asegurar el perímetro antes de que los parientes directos realizaran la correspondiente identificación formal.
La víctima, de setenta y nueve años, se encontraba desaparecida desde la madrugada del pasado veintiséis de mayo tras abandonar su vehículo particular sobre el Puente Oroño. Los detectives de la comisaría local sumaron este legajo a los rastrillajes coordinados que realizaban los buzos tácticos, cerrando una búsqueda que mantenía en vilo a toda la comunidad regional por los recientes reportes de ausencias.
Los médicos forenses iniciaron los estudios de autopsia obligatorios cuyos informes preliminares serán remitidos a las autoridades judiciales competentes en las próximas horas. Los pesquisas descartan inicialmente hipótesis de violencia extrema aunque mantendrán las declaraciones testimoniales de los allegados.
