Debido al encarecimiento del combustible y la falta de subsidios nacionales, el servicio de colectivos urbanos sufrirá fuertes demoras desde esta semana. Mientras se mantiene un recorte leve en horas de alta demanda, la situación genera tensión entre choferes y usuarios.
El sistema de transporte público en la ciudad de Santa Fe atraviesa un momento crítico que impactará directamente en la espera de los vecinos en las paradas. Las cámaras empresariales advirtieron que, ante la imposibilidad de sostener los costos operativos con la tarifa actual, se profundizará la quita de unidades en las calles durante las franjas horarias de menor circulación. Esta medida busca amortiguar el impacto del reciente aumento del gasoil y la ausencia de fondos nacionales, que hoy se concentran exclusivamente en el AMBA. La reducción, que podría alcanzar casi la mitad de los servicios habituales en ciertos momentos del día, ya provoca asambleas de trabajadores y un creciente malestar social por la falta de previsibilidad en los recorridos.
Los referentes del sector explicaron que el desfasaje tarifario vuelve insostenible la prestación actual, ya que los costos crecieron exponencialmente frente a un boleto congelado. El objetivo es priorizar el traslado a escuelas y empleos, manteniendo mayor flujo de 6:30 a 8:30 horas.
La preocupación también se traslada al ámbito laboral, donde la baja de servicios empieza a generar un excedente de personal que las firmas intentan sostener. El clima de violencia en las unidades preocupa a los delegados de las líneas 4 y 14 por los reclamos airados.
El escenario nacional agrava la problemática local, dado que el Interior recibe un trato desigual comparado con Capital Federal. Mientras Buenos Aires percibe subsidios millonarios, en Santa Fe estiman que el pasaje plano debería superar ampliamente los $2.000 para cubrir los gastos básicos.
Desde las empresas mantienen un diálogo abierto con el municipio para definir ajustes que eviten el colapso total del sistema. Sin embargo, recalcan que sin una actualización en los aportes estatales o en la tarifa, será imposible garantizar la continuidad del plantel de trabajadores.
Con un panorama de incertidumbre, el usuario santafesino queda nuevamente rehén de una puja económica que amenaza con resentir aún más la movilidad cotidiana en la ciudad.
