El temporal que azotó las zonas urbanas del país asiático generó graves anegamientos y forzó el desplazamiento de la población civil. Los equipos de emergencia gubernamentales reportaron el fallecimiento de decenas de personas tras la irrupción del agua en zonas residenciales y rurales.
Las copiosas precipitaciones anegaron establecimientos productivos liberando una enorme cantidad de ejemplares de cobras y víboras peligrosas. Los cazadores de serpientes profesionales recorren los vecindarios inundados intentando capturar a los animales sueltos que amenazan la integridad física de la ciudadanía.
El colapso de las infraestructuras de contención facilitó además el escape de fauna exótica desde los recintos zoológicos de la zona afectada. Las fuerzas de seguridad locales emitieron advertencias sanitarias severas debido al riesgo inminente de ataques por parte de grandes mamíferos estresados que deambulan por las calles.
Maquinaria pesada se desplegó en las llanuras agrícolas para socorrer al ganado que fue arrastrado por la fuerza de la corriente fluvial. Los médicos de los hospitales zonales incrementaron la provisión de antídotos específicos previendo un incremento masivo en las consultas por mordeduras venenosas mortales.
