El gobernador de la provincia de Buenos Aires cargó contra el programa económico de la administración central. La postura del jefe regional advirtió que la quita de asistencia financiera busca condicionar los votos en el ámbito del Congreso.
El planteo bonaerense visibilizó la complicada realidad presupuestaria que afrontan los diversos distritos del país actualmente. En este sentido los gobernadores denuncian constantes bajas en las transferencias no automáticas destinadas a la infraestructura urbana y programas de educación.
En su argumentación el dirigente opositor explicó que la parálisis productiva resintió notablemente los montos coparticipables diarios. Asimismo, la menor actividad comercial afectó la recaudación de tributos locales obligando a las administraciones del interior a absorber mayores demandas operativas con presupuestos recortados.
Por su parte, la jefatura del Gabinete nacional defendió la drástica contracción de giros discrecionales a las provincias. De esta forma las autoridades libertarias sostienen que la meta innegociable de superávit fiscal constituye la herramienta indispensable para controlar la inflación.
La tensión entre ambos niveles gubernamentales refleja el debate estructural sobre el reparto equitativo del tesoro público. Las próximas conversaciones en el Parlamento definirán los márgenes de negociación entre los mandatarios territoriales y la gestión central.
