Tras el asesinato de Ian Cabrera, el colegio de San Cristóbal planea una reapertura gradual. El objetivo principal es brindar herramientas a los docentes para manejar el duelo y el trauma en el salón de clases.
La ciudad de San Cristóbal transita sus horas más oscuras mientras intenta responder una pregunta compleja: ¿cómo se retoma la actividad educativa después de un tiroteo? Luego de que la Fiscalía liberara el edificio de la escuela Mariano Moreno, el gobierno provincial confirmó que la vuelta a las aulas será por etapas y bajo un esquema de acompañamiento pedagógico especial.
La escena del crimen, que quedó congelada en el tiempo con banderas a media asta y pertenencias abandonadas, empezó a ser desalojada por los alumnos bajo supervisión oficial. En términos judiciales, el agresor de 15 años permanece bajo resguardo reservado, mientras que su cómplice de 16 cumple prisión preventiva por tres meses. Maximiliano Rodríguez, referente de la Regional Novena, explicó que la prioridad es generar instancias de reflexión profunda. No se espera que los chicos vuelvan directamente a los libros, sino que existan momentos para la escucha y el procesamiento del trauma. Las primeras reuniones se darán exclusivamente entre el cuerpo docente para unificar criterios de contención ante el regreso de los compañeros de Ian y el joven herido que logró sobrevivir.
La comunidad educativa santafesina permanece en alerta, entendiendo que el regreso físico a la escuela es apenas el primer paso de un largo proceso de reconstrucción social.
