La actividad fabril en el territorio provincial atraviesa una compleja coyuntura caracterizada por la disparidad entre rubros productivos. El deterioro de la demanda en el mercado interno condicionó el rendimiento operativo de los establecimientos manufactureros durante la primera mitad del año.
Los relevamientos elaborados por las entidades del sector reflejan una pérdida sostenida en la generación de empleo registrado. La reducción del entramado empresarial afectó con mayor severidad a la maquinaria agrícola y la indumentaria, que encabezaron los índices de retracción productiva.
En contraposición, el procesamiento de cereales y la elaboración de muebles registraron variaciones positivas en sus niveles de elaboración. Sin embargo, los sectores con dinamismo favorable resultaron insuficientes para revertir el balance negativo general acumulado por el conjunto de la industria santafesina.
El frente externo mostró un comportamiento sensiblemente superior impulsado por los despachos de manufacturas de origen agropecuario. Las ventas al comercio internacional alcanzaron divisas significativas pero encendieron alarmas ante una eventual primarización de las ventas hacia mercados del exterior.
La recuperación del consumo doméstico se posiciona como la variable determinante para estabilizar las plantas fabriles. Diversos referentes de la producción coinciden en que la generación de trabajo calificado requerirá estímulos orientados a fortalecer el mercado local.
