Un exhaustivo informe socioeconómico reveló un pronunciado declive en la contratación formal a escala nacional durante los últimos dos años y medio. La caída de puestos declarados impactó fuertemente en casi la totalidad de las jurisdicciones argentinas.
Las estadísticas oficiales indican que únicamente los distritos vinculados a la actividad minera y energética lograron sostener índices laborales positivos. En este adverso panorama productivo la economía nacional registra un goteo constante de despidos diarios que afecta severamente la estabilidad familiar.
Por su parte, el territorio santafesino acumula más de quince mil contrataciones dadas de baja en el sector privado y público. Asimismo, las ramas industriales y fabriles sufrieron los mayores embates operativos como consecuencia del parate en las obras y el desplome del consumo.
En tanto, el aumento de trabajadores independientes bajo el régimen simplificado no consigue reemplazar la destrucción de vacantes de calidad. De esta manera las pequeñas y medianas empresas continúan cediendo margen de rentabilidad frente a la constante retracción de la demanda.
La brecha entre las economías extractivas exportadoras y el mercado interno fabril profundiza la heterogeneidad productiva de las provincias. Las proyecciones del sector privado advierten sobre las dificultades de recuperación mientras no se reactiven las cadenas manufactureras.
