La justicia penal santafesina formalizó los cargos contra un peligroso delincuente que permaneció prófugo durante casi una década. Los fiscales del caso criminal señalaron al detenido como el encargado de coordinar los traslados vehiculares de los sicarios.
El operativo desplegado en las adyacencias del estadio de Rosario Central sumó su tercer acusado formal en materia de planificación delictiva. Los efectivos de las fuerzas especiales capturaron al sospechoso en una localidad vecina tras frustrarse un intento de fuga previo.
La reconstrucción judicial determinó que el implicado formaba parte de una red de distribución mayorista vinculada a clanes delictivos tradicionales de la región. Los peritos en balística forense precisaron que el acusado coordinó los movimientos de una camioneta particular que sirvió para guiar a los dos tiradores que ejecutaron la emboscada fatal.
El entramado criminal incluyó el seguimiento de motocicletas y comunicaciones coordinadas en esquinas previamente pactadas por facciones disidentes de la hinchada. Los instructores del fuero penal detectaron que los homicidios se encuadran en una violenta disputa territorial orientada a monopolizar el negocio de comercialización de estupefacientes en la zona norte.
La causa avanzó complementariamente con condenas efectivas por el hurto de los elementos personales que portaban las víctimas al momento del ataque. Los funcionarios del Centro de Justicia Penal mantienen bajo reserva la identidad de otros coautores materiales mientras analizan las transferencias de vehículos de alta gama confiscados.
Las autoridades gubernamentales continúan con las tareas de entrecruzamiento de llamadas para individualizar a los autores de los disparos. Los magistrados del tribunal de garantías dispusieron la prisión preventiva del imputado de manera indefinida.
