Una mujer de 42 años fue aprehendida durante el horario de visitas en el penal santafesino tras un minucioso control de alimentos. Los agentes penitenciarios descubrieron que la comida destinada a un interno del pabellón 7 contenía envoltorios de estupefacientes camuflados mediante cortes internos en la carne.
El episodio tuvo lugar en la Subunidad 2 de la capital provincial, donde los protocolos de seguridad permitieron detectar 37 gramos de sustancia blanquecina. La intervención policial inmediata y las pruebas de laboratorio confirmaron la naturaleza de la carga, derivando en actuaciones judiciales bajo la órbita de la fiscalía de Microtráfico.
Durante la tarde del miércoles, el Servicio Penitenciario Provincial interceptó a una visitante identificada como M. J. R. en el ingreso principal. Al notar un comportamiento inusual, los efectivos procedieron a una requisa exhaustiva de los recipientes. Encontraron trozos de carne precocida que habían sido manipulados quirúrgicamente para funcionar como compartimentos.
En el interior de los bifes con huevo, hallaron seis envoltorios encintados que despertaron las alarmas del personal de guardia. Ante la evidencia, se solicitó la presencia de la Subcomisaría 17ª para asegurar el perímetro y trasladar a la sospechosa. El hallazgo interrumpió el flujo normal de visitas en ese sector del penal.
Efectivos de la Policía de Investigaciones realizaron los tests reactivos que arrojaron resultado positivo para clorhidrato de cocaína. La fiscal Yanina Tolosa tomó cartas en el asunto, ordenando que la implicada permanezca bajo custodia. Además, se incautó su teléfono celular para rastrear posibles conexiones con bandas dedicadas al tráfico de drogas.
Por otro lado, el recluso que esperaba la entrega fue derivado a una celda de aislamiento de forma preventiva. Esta medida busca determinar su grado de complicidad en la maniobra y evitar incidentes dentro del Pabellón 7. Las autoridades administrativas iniciaron un sumario interno para reforzar los controles de ingreso de víveres externos.
La investigación judicial avanza ahora sobre el círculo cercano de la detenida para desarticular posibles rutas de abastecimiento de estupefacientes en unidades carcelarias. Mientras tanto, el secuestro de la sustancia y los elementos tecnológicos aportan pruebas clave para la causa por suministro de material prohibido en el sistema penitenciario.
