Las crecientes fricciones en el seno del oficialismo quedaron al descubierto durante un tenso encuentro de su mesa de conducción. Las profundas diferencias de criterio en la estrategia legislativa provocaron acalorados cruces entre las principales figuras parlamentarias, mientras desde el área económica demandan pactos urgentes con las provincias.
El armado de las sesiones y la negociación con sectores aliados desencadenaron un duro contrapunto de posturas en el cónclave. La conducción del bloque senatorial rechazó enérgicamente las tácticas propuestas desde la Cámara Baja, marcando un claro distanciamiento sobre las formas de gestionar los acuerdos institucionales.
Paralelamente, la conducción política impuso un estricto filtro normativo para limitar las iniciativas procedentes del Ministerio de Desregulación. Esta revisión previa del temario busca mitigar la exposición a probables reveses parlamentarios y focalizar el debate prioritario en proyectos ligados a los códigos Penal y Civil.
Por su parte, el área económica demandó señales inmediatas hacia los mercados mediante acuerdos colectivos con mandatarios provinciales. Las mismas fuentes del gabinete reconocen que gran parte de los proyectos previstos podrían postergarse definitivamente para reducir los niveles de confrontación con la oposición.
