Teherán intensificó sus medidas represivas al amenazar con incautar 46 embarcaciones por violar supuestos controles marítimos. Esta creciente hostilidad en la región redujo el transporte de crudo a niveles mínimos históricos mientras la Casa Blanca ultima nuevas sanciones económicas.
La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico publicó una nómina de cargueros y petroleros infractores que enfrentarán severas restricciones o sanciones monetarias. Diversos ataques con proyectiles dirigidos causaron la muerte de marineros mercantes e interrumpieron rutas estratégicas que conectan a las potencias exportadoras.
El presidente estadounidense Donald Trump aseguró públicamente que la economía iraní atraviesa un proceso de desmoronamiento total. Por su parte, voceros del gobierno norteamericano prometieron un bloqueo financiero sin precedentes para cortar los lazos comerciales de Teherán con otros países.
Autoridades defensivas del país asiático advirtieron que considerarán como una agresión directa cualquier respaldo a las sanciones internacionales. Varios analistas de la industria confirmaron que la circulación de embarcaciones por el paso marítimo cayó drásticamente durante las últimas semanas debido al peligro.
Delegaciones diplomáticas regionales intentan destrabar el conflicto mediante negociaciones de urgencia para evitar un bloqueo absoluto del combustible. Distintos organismos de navegación internacional expresaron su alarma ante el avance de las agresiones también sobre las rutas del mar Rojo.
