El indicador elaborado por el banco JP Morgan volvió a registrar una marcada tendencia alcista al llegar a las 710 unidades en la apertura cambiaria del martes. La disparada del índice refleja la continua caída que vienen sufriendo los títulos públicos argentinos en las plazas financieras internacionales, encendiendo alarmas en el sector productivo por las dificultades crediticias.
La volatilidad del mercado responde a un complejo escenario internacional atravesado por la disparada del barril de crudo por encima de los 110 dólares. Este contexto global de inflación empuja la suba de tasas en Estados Unidos, provocando una salida masiva de capitales especulativos desde los mercados emergentes hacia activos de menor riesgo.
A nivel doméstico, las dudas de los operadores sobre el programa económico, la escasez de reservas y los abultados vencimientos de deuda acentúan la desconfianza generalizada. Como consecuencia directa, el elevado margen exigido para financiar al Estado incrementa sensiblemente las tasas para los créditos solicitados por empresas nacionales para realizar inversiones productivas.
Analistas económicos destacan que la evolución del indicador dependerá de la estabilidad cambiaria y de la capacidad del Gobierno para refinanciar sus compromisos financieros en 2027. De este modo, el rendimiento de los bonos continuará condicionado por el comportamiento de las divisas extranjeras y la certidumbre política local.
