El Producto Bruto Interno registró una mejora en los primeros meses del año corriente motorizado por los complejos exportadores de materias primas. Sin embargo, las mediciones oficiales de desocupación evidenciaron un incremento generalizado que encendió alarmas institucionales en toda la región pampeana.
La brecha entre el desempeño financiero y el bienestar social responde al perfil altamente tecnificado de los sectores dinámicos modernos. El estudio estadístico de coyuntura determinó que el agro, la pesca y la minería incrementaron notablemente sus despachos al exterior, requiriendo escasa incorporación de nuevos operarios especializados a sus plantas.
En contraposición, los rubros que concentran la mayor cantidad de asalariados nacionales continúan sumergidos en un marcado estancamiento operativo. Las fábricas metalúrgicas y los comercios minoristas locales no consiguen revertir los indicadores negativos, mientras que el sector de la construcción privada todavía no logra reactivar sus proyectos constructivos paralizados.
Los analistas explican que los recientes cambios normativos de flexibilización laboral resultan insuficientes para torcer la presente inercia contractiva. El incremento de la demanda genuina de productos terminados constituye la única variable capaz de motivar a los pequeños empresarios santafesinos a ampliar de manera sustentable sus dotaciones de personal.
La realidad provincial expone este desajuste con saltos desfavorables tanto en el Gran Santa Fe como en el Gran Rosario. Los representantes de los sectores económicos provinciales advierten que el verdadero desafío oficial radicará en diversificar el modelo de desarrollo hacia actividades que distribuyan mejor los ingresos de la población.
