La Justicia Federal impuso un severo fallo contra un reconocido delincuente por coordinar el tráfico de estupefacientes desde su celda. Este grave antecedente en el fuero penal unificó los castigos anteriores acumulando casi tres décadas de detención efectiva en un penal.
El accionar criminal involucró la logística de envíos postales de marihuana provenientes del litoral argentino con destino a la capital provincial. La intervención de las fuerzas de seguridad permitió desarticular la red que operaba con la complicidad de allegados externos mediante transacciones en billeteras virtuales.
Las investigaciones determinaron que el recluso utilizaba telefonía móvil y líneas institucionales del presidio para impartir directivas a sus colaboradores. Por su parte los peritos detectaron que se utilizaban identidades falsificadas en las encomiendas para sortear las inspecciones habituales de los controles fronterizos en la provincia.
El procedimiento culminó tras una compleja entrega vigilada coordinada entre el juzgado federal y el personal de Gendarmería Nacional. De esta forma los agentes interceptaron el paquete adulterado y detuvieron a los encargados de retirar la mercadería ilegal en el punto de recepción local.
El fallo judicial fijó además penas de ejecución condicional para dos integrantes de la banda que cumplían roles secundarios en la maniobra. La resolución del tribunal federal sienta un importante precedente frente a las operaciones delictivas organizadas desde dependencias penitenciarias regionales.
