La autoridad nacional detectó una serie de artículos capilares y de higiene que circulaban sin registros sanitarios ni habilitaciones oficiales. La medida, publicada este jueves, advierte sobre el peligro de utilizar productos con componentes desconocidos o elaborados en establecimientos no autorizados, afectando tanto a la venta en comercios físicos como a la oferta en plataformas digitales.
La disposición oficial alcanza a una variedad de productos que incluyen shampoos, tratamientos para el cabello, desengrasantes e incluso insecticidas domésticos. Durante las tareas de fiscalización, se descubrió que muchas etiquetas contenían datos falsos o incompletos, impidiendo identificar a los responsables de su elaboración y los controles de calidad aplicados durante la producción de estos artículos.
Uno de los puntos más preocupantes señalados por los técnicos del organismo es la posible presencia de sustancias prohibidas en tratamientos capilares, como el formol. Este compuesto, utilizado ilegalmente en alisadores, puede provocar graves irritaciones en las vías respiratorias, ojos y piel, representando una amenaza seria para los consumidores que adquieren estos productos en redes sociales o sitios web.
La prohibición busca frenar la distribución de estos artículos mientras se regulariza su situación administrativa. La autoridad sanitaria remarcó la importancia de adquirir productos que cuenten con su identificación de origen clara, garantizando así que han sido testeados bajo las normativas de control vigentes en el país.
