Un reciente informe del Grupo EPC advirtió sobre la delicada situación del sistema científico nacional, proyectando una caída del 47,7% respecto al año 2023. El documento detalla que la inversión en el sector perforará el 0,15% del PBI, consolidando un retroceso histórico que afecta directamente el desarrollo de la investigación argentina.
La ejecución presupuestaria actual se encuentra casi un 40% por debajo de los niveles registrados hace tres años, impactando con fuerza en organismos como el Conicet y la CNEA. En la provincia de Santa Fe, el recorte promedio alcanzó el 38,2%, reflejando una tendencia de desfinanciamiento que pone en riesgo la continuidad de proyectos estratégicos y salarios.
El análisis de los primeros meses de 2026 muestra que instituciones de gran relevancia, como la CONAE y el Instituto Nacional del Agua, encabezan las bajas con retrocesos superiores al 37% en términos reales. Aunque se prevén ampliaciones para cubrir haberes, la masa salarial del sistema científico ya experimentó una caída del 8,0% en el acumulado cuatrimestral, perdiendo sistemáticamente contra la inflación acumulada.
A nivel federal, la retracción del gasto en ciencia no ha sido uniforme, siendo Neuquén y La Rioja las jurisdicciones más castigadas por el recorte de partidas. El informe subraya que la deuda flotante representa una parte significativa de las transferencias no salariales, mientras que la inversión en bienes de uso apenas logra compensar la demolición presupuestaria que atraviesa el sistema tecnológico nacional desde finales de 2023.
La proyección para el cierre del año estima una reducción del 10,4% real, lo que marcaría la tercera caída consecutiva de dos dígitos para el sector. Sin un cambio en la dinámica de ejecución, el sistema científico argentino quedará en su nivel más bajo respecto al Producto Bruto Interno en décadas.
