Al cumplirse un nuevo aniversario de la tragedia hídrica de 2003, la ciudad revive su herida histórica bajo un contexto de vigilancia tecnológica. Mientras los registros oficiales marcan un descenso en el nivel del río, la memoria colectiva permanece atenta al comportamiento de la cuenca inferior.
Este miércoles 29 de abril representa una fecha simbólica que transforma el paisaje santafesino en un espacio de reflexión y análisis técnico. Tras dos décadas del desastre, la relación con el sistema hídrico ha evolucionado mediante estaciones telemétricas que permiten una alerta temprana, contrastando con la falta de información que potenció la catástrofe del pasado.
La cuenca del Salado Inferior, que recibe el caudal de los bajos submeridionales, determina hoy el pulso de seguridad en la capital provincial. Los informes de la Secretaría de Recursos Hídricos confirman que el nivel en la estación Recreo descendió a 4,88 metros, alejándose de los umbrales de peligro inminente.
Esta bajada responde a la normalización del arroyo Cululú, un afluente de respuesta rápida que había incrementado su volumen tras lluvias récord. Durante el transcurso de este año, las precipitaciones en la bota santafesina ya superaron los 1.100 milímetros, cifra que sobrepasa con antelación el promedio histórico anual.
A pesar de los indicadores favorables, el Gobierno mantiene activos los controles preventivos en localidades como San Justo, Emilia y Tostado. La vigilancia constante busca evitar que la naturaleza sorprenda a una población que, tras el desborde de las defensas en 2003, aprendió a monitorear cada centímetro de su entorno fluvial.
La tecnología actual brinda un margen de anticipación de hasta cinco días para actuar ante posibles crecidas extraordinarias del sistema hídrico. En este nuevo aniversario, el alivio técnico del descenso del agua acompaña el homenaje de un pueblo que nunca dejó de mirar hacia el oeste con memoria y precaución.
La ciudad conmemora la fecha ratificando el compromiso con el mantenimiento de las defensas y la inversión en sistemas de datos precisos para proteger a la comunidad.
