Trabajadores de la empresa de recolección atraviesan una crítica situación de inseguridad en los barrios Coronel Dorrego y Guadalupe. Tras sufrir disparos y asaltos a punta de pistola, el gremio advierte que la prestación del servicio corre riesgo por el temor del personal.
El delegado Roque Gudiño expuso la gravedad de los episodios delictivos que afectan a los operarios en las últimas semanas. La recurrencia de los robos con armas de fuego generó un estado de alerta que obliga a reubicar personal y replantear los recorridos nocturnos.
Uno de los incidentes más preocupantes ocurrió en barrio Coronel Dorrego, donde dos empleados fueron atacados tras negarse a entregar bolsas de residuos. Los delincuentes les apuntaron con una pistola y efectuaron un disparo intimidatorio, situación que afortunadamente no terminó en tragedia pero dejó secuelas psicológicas.
En la zona de Guadalupe, tanto en el sector este como oeste, la violencia no da tregua. El pasado sábado, otro trabajador fue víctima de un robo bajo amenaza de muerte mientras cumplía sus funciones habituales. Los asaltantes le sustrajeron pertenencias personales antes de darse a la fuga entre los pasillos.
Desde el sector gremial sostienen que la vigilancia policial actual resulta insuficiente para frenar la marginalidad en estos puntos críticos. Aseguran que, aunque se realizan detenciones, los sospechosos recuperan la libertad rápidamente y regresan a las mismas esquinas para continuar con el asedio contra el personal de barrido.
La crisis de seguridad está forzando a la empresa a realizar rotaciones constantes, ya que muchos operarios se niegan a ingresar a ciertos sectores por miedo. Advierten que si no se garantizan medidas de protección efectivas, el servicio de higiene urbana en el norte santafesino podría verse seriamente comprometido.
Las autoridades de la empresa y los representantes de los trabajadores mantendrán reuniones con las fuerzas de seguridad para exigir operativos fijos que permitan normalizar el trabajo en los barrios afectados.
