La Confederación Argentina de la Mediana Empresa desmintió categóricamente los discursos oficiales sobre el sobreendeudamiento. Desde la entidad remarcaron que el uso del crédito responde a la pérdida del poder adquisitivo y no a consumos de lujo o entretenimiento.
El vocero del sector pyme, Salvador Femenía, describió un escenario marcado por la fuerte recesión del mercado interno, donde la presión tributaria, los altos costos de logística y el atraso salarial conspiran contra el consumo tradicional en todos los puntos del territorio nacional sin excepciones regionales.
Las pequeñas y medianas empresas enfrentan serias complicaciones financieras por la extensión en los plazos de cobro y la acumulación de deudas impositivas, situación que devino en cierres de locales en áreas comerciales. A su vez, descartaron que la venta digital logre equilibrar el desplome en las góndolas físicas.
Femenía enfatizó que financiar compras elementales como comida o medicamentos refleja una crisis de carácter estructural, profundizada por la suba de tasas bancarias y los límites en negociaciones paritarias. Por ende, la restricción de ingresos en la clase trabajadora mantiene completamente paralizada la demanda en los comercios.
Representantes del sector primario y pyme reclamaron medidas urgentes ante el constante ahogo de las cargas sociales, advirtiendo que la falta de herramientas estatales agrava el panorama laboral en todo el país de forma acelerada y preocupante.
