Cuatro delincuentes encapuchados lograron vulnerar el cerco perimetral de un exclusivo barrio privado y asaltaron dos viviendas durante la madrugada del jueves. Los asaltantes inmovilizaron a los residentes en ambos domicilios y se alzaron con un botín compuesto por moneda extranjera, millones de pesos y diversas joyas de valor.
La seguidilla de hechos delictivos generó una fuerte alarma debido a que los sistemas de vigilancia técnica y el personal de guardia apostado en el predio no lograron detectar la intrusión. Los investigadores de la Policía de Investigaciones trabajan ahora sobre los puntos ciegos del tejido perimetral para identificar a los responsables.
El primer incidente se registró pasadas la una de la mañana cuando el grupo de asaltantes irrumpió en una finca, sometiendo a un matrimonio para sustraer veinte mil dólares y una suma cercana a los diez millones de pesos. Los delincuentes actuaron con rostros cubiertos y extrema celeridad, logrando neutralizar cualquier intento de resistencia.
Apenas treinta minutos después, los mismos individuos habrían ingresado a un segundo inmueble donde se encontraba otra pareja junto a sus hijas pequeñas. Bajo la misma modalidad, los habitantes fueron atados mientras los malvivientes revolvían las habitaciones en busca de alhajas y otros elementos de oro, escapando posteriormente por el cerco dañado.
Resulta llamativo que el dispositivo de sensores y las cámaras de videovigilancia instaladas en el perímetro no emitieran alertas oportunas durante el ingreso o la huida de la banda. El sector vulnerado fue localizado por los efectivos policiales que acudieron tras los llamados de emergencia, confirmando que la seguridad privada fue sobrepasada.
La Jefatura de la Unidad Regional I y el fiscal de Flagrancia coordinan actualmente las tareas de peritaje criminalístico en ambas escenas del crimen para recolectar huellas o rastros biológicos. Se analiza minuciosamente el material grabado por las cámaras internas de las casas afectadas, buscando determinar el trayecto exacto que realizaron los encapuchados.
Este doble asalto pone en tela de juicio la eficacia de los controles preventivos en los complejos residenciales cerrados de la región. Mientras las víctimas intentan recuperarse del violento episodio, la justicia santafesina busca establecer si existió planificación previa o información filtrada que facilitara el accionar de los ladrones.
