La Justicia Federal desestimó los recursos presentados por las defensas de cuatro referentes del narcotráfico regional. Con esta resolución, se mantienen firmes los traslados y las estrictas restricciones de contacto aplicadas en el sistema penitenciario para frenar el mando operativo desde las cárceles.
La decisión judicial representa un respaldo fundamental a las políticas de control sobre los internos de alto perfil que operan en la ciudad. Al cerrar la puerta a beneficios reglamentarios, el tribunal prioriza la seguridad pública y busca neutralizar la capacidad de estas organizaciones para coordinar delitos desde sus lugares de detención.
Los magistrados de la Sala II confirmaron la validez de los protocolos aplicados a figuras centrales como los líderes del clan Los Monos y otros jefes de organizaciones rivales. Las defensas habían intentado impugnar los traslados a pabellones de vigilancia extrema y solicitaron el restablecimiento de ciertos beneficios de visitas.
El tribunal consideró que los planteos carecían de sustento legal suficiente para revertir las medidas actuales en el penal de Ezeiza. Se recordó la peligrosidad de los involucrados, mencionando antecedentes de intentos de fuga y la organización de atentados contra funcionarios públicos desde el interior de las unidades carcelarias federales.
La resolución afecta directamente a delincuentes con extensas condenas por homicidios, lavado de activos y asociación ilícita. La ratificación de estos límites operativos es vista por el Ministerio de Seguridad como un paso necesario para reducir los índices de violencia que afectan cotidianamente a las calles de la región santafesina.
Finalmente, el fallo consolida un criterio de mayor rigor estatal frente a internos que mantienen un perfil de riesgo elevado. Esta postura judicial busca impedir que las estructuras criminales conserven su poder logístico, garantizando que el cumplimiento de las penas se realice bajo un control estricto y sin privilegios reglamentarios.
Un dictamen clave que fortalece el aislamiento de los principales responsables de la violencia organizada y ratifica la vigencia de los pabellones de alto perfil.
