Los restos de Jorge Bergoglio descansan en la Basílica de Santa María la Mayor, rompiendo con la tradición de las grutas vaticanas. Miles de peregrinos argentinos y de todo el mundo visitan el templo para recordar el legado del primer pontífice latinoamericano.
Al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Papa argentino, su tumba se consolida como un punto de encuentro espiritual y popular. La elección del lugar refleja su histórica devoción por la Virgen y su deseo de permanecer cerca de la gente.
La sepultura de Francisco se encuentra en una basílica de barrio, lejos de la solemnidad del Vaticano. Esta decisión personal permitió que los fieles mantengan un contacto más estrecho con su memoria, destacando siempre su sencillez y ese carisma que marcó una era en la Iglesia.
Para conmemorar la fecha, se colocará una placa de bronce que detalla las 126 visitas que realizó Bergoglio al icono de la Virgen Salus Populi Romani. La ceremonia contará con un mensaje especial del Papa León XIV, enviado directamente desde su gira apostólica por el continente africano.
El clima en el templo combina la oración solemne con anécdotas sobre su pasión por el fútbol y su particular sentido del humor. Mañana miércoles se realizará un rosario y una misa solemne para honrar la trayectoria del «Papa del fin del mundo».
La huella del pontífice argentino permanece intacta en el corazón de Roma, transformando a Santa María la Mayor en un sitio de peregrinación ineludible.
