El gobernador santafesino expuso la delicada situación que atraviesan las arcas públicas provinciales debido al pronunciado descenso de la coparticipación. Según las estimaciones oficiales, la mención del faltante acumulado supera los setecientos sesenta mil millones de pesos al comparar los flujos impositivos actuales con los indicadores registrados antes del cambio de gestión nacional.
Esta pronunciada pérdida de ingresos equivale a más de una masa salarial completa destinada a la administración pública de Santa Fe. La retracción del consumo interno provocó un estancamiento en la recaudación que ya comenzó a afectar a los tributos propios, restringiendo los márgenes presupuestarios ordinarios en un contexto de marcada desaceleración económica de la actividad productiva.
Frente a este escenario adverso, la gestión santafesina ratificó su estrategia de austeridad mediante una mayor eficiencia en la ejecución del gasto público. El mantenimiento del plan integral de infraestructura provincial se sostiene prioritariamente gracias al financiamiento de organismos internacionales y a la optimización de los fondos propios, buscando preservar el empleo local y evitar la paralización de tareas viales.
Las proyecciones del equipo económico provincial anticipan una recuperación moderada recién para los próximos períodos fiscales. Mientras aguardan medidas de reactivación, las autoridades santafesinas descartaron aplicar incrementos impositivos drásticos y reafirmaron su compromiso de resguardar el equilibrio fiscal en la región.
