El sector de la edificación en la Argentina atraviesa un escenario laboral crítico según el último informe del IERIC. Las métricas de ocupación formal registradas en julio mostraron una desaceleración marcada que profundizó la brecha respecto a los niveles de actividad habituales.
La cifra de trabajadores registrados se ubicó un 11,5% por debajo de la media que históricamente caracteriza al período. Esa retracción representó la pérdida neta de cuatro mil puestos directos en un solo mes, sumando preocupación en las estructuras operativas.
Paralelamente, las pymes del rubro emitieron un durísimo comunicado alertando sobre una recesión estructural de cara a fin de año. Los dirigentes recomendaron priorizar el blindaje de la caja diaria y mantener la liquidez para evitar colapsos patrimoniales ante la caída del consumo.
Frente al estancamiento de la demanda interna, las empresas buscan reorientar sus fuerzas de ventas hacia sectores con mayor tracción. La adaptación de los esquemas financieros resultará clave para asegurar la viabilidad de las firmas durante los próximos meses.
