El flamante complejo edilicio cuenta con espacio para alojar a ochocientos noventa y un internos. Múltiples agentes del fuero gubernamental acompañaron el acto donde se resaltó que la moderna infraestructura permitirá desalojar los calabozos policiales para devolver más patrulleros a las tareas preventivas callejeras.
Durante la ceremonia, el mandatario arremetió de forma directa contra las posturas judiciales indulgentes. Diversos integrantes del área ejecutiva respaldaron el discurso oficialista que rechazó los cuestionamientos de la oposición, ratificando la firmeza estatal para intervenir las estructuras del crimen organizado sin contemplaciones ideológicas ni pactos oscuros.
Por su parte, el titular de la cartera de Seguridad confirmó el traslado inmediato de reclusos. Varios operadores del plano institucional celebraron que el reordenamiento del sistema carcelario permita concentrar los recursos policiales exclusivamente en la vigilancia ciudadana, reforzando los controles operativos en los sectores más vulnerables.
Asimismo, funcionarios de Asuntos Penales subrayaron la notable reducción de los índices delictivos. Múltiples analistas del sector penitenciario destacaron que la megaobra demandó una inversión cercana a los ochenta millones de dólares, incorporando equipamiento tecnológico de vanguardia para supervisar a la población penal alojada.
El proyecto se enmarca en un plan integral que contempla la creación de miles de plazas. Distintos referentes del plano provincial aseguraron que las nuevas instalaciones de la región metropolitana permitirán clasificar eficientemente los perfiles delictivos para consolidar el orden público alcanzado en el territorio.
