El intendente santafesino advirtió que el sistema local sufre un desbalance financiero por el costo de los combustibles. Además, criticó que los impuestos de la región sigan financiando el servicio en Buenos Aires mientras el interior no recibe asistencia.
Ante la reciente disminución en la frecuencia de las líneas de colectivos en la capital provincial, Juan Pablo Poletti calificó el escenario actual como una problemática de escala federal. El mandatario local enfatizó que la suba desmedida de los insumos básicos para las empresas prestadoras genera una incertidumbre que pone en riesgo la operatividad del servicio público de pasajeros.
La preocupación de la gestión municipal radica en la fuerte disparidad que existe respecto al Área Metropolitana de Buenos Aires. Según el intendente, existe una injusticia recaudatoria, ya que los ciudadanos de Santa Fe contribuyen con sus tributos al cargar nafta, pero ese dinero termina subsidiando exclusivamente al transporte porteño. Poletti remarcó que, a pesar de contar con ese beneficio estatal del que carece el resto del país, el AMBA no está exento de problemas de funcionamiento. Desde el Ejecutivo local aseguran que se encuentran en una búsqueda constante de estrategias creativas para evitar el colapso del sistema. La prioridad hoy es garantizar la sostenibilidad de los recorridos en un contexto de alta inflación. La Municipalidad se mantiene en alerta para evaluar el impacto de los costos y gestionar posibles soluciones que no recaigan únicamente sobre el bolsillo del usuario, en medio de una situación que el mandatario definió como crítica y compleja.
El municipio santafesino continuará monitoreando el estado de las prestatarias día a día, con el objetivo de hallar alternativas que aseguren la continuidad de un servicio esencial para la movilidad urbana.
