El presidente del máximo tribunal, John Roberts, emitió una orden de emergencia que frena temporalmente las resoluciones de tribunales inferiores que paralizaban la obra por carecer de autorización del Congreso. El proyecto, que destruyó el Ala Este de la Casa Blanca, genera un intenso debate constitucional sobre los límites del poder ejecutivo.
El presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos, John Roberts, habilitó este viernes de manera provisoria la continuidad de las obras para la edificación del nuevo salón de baile de 400 millones de dólares impulsado por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. La resolución fue dictada pocas horas antes de que cobrara efecto la orden judicial emitida por tribunales inferiores que dictaminaba la suspensión inmediata de los trabajos sobre el nivel del suelo.
El conflicto legal enfrenta al gobierno estadounidense con la organización National Trust for Historic Preservation, la cual sostiene que la gestión presidencial excedió sus facultades constitucionales al disponer unilateralmente la demolición del Ala Este y la construcción de un espacio de 8.400 metros cuadrados sin la previa aprobación del Congreso. Por su parte, el Departamento de Justicia argumentó ante los tribunales que la continuidad del proyecto resulta indispensable por razones de seguridad nacional y precisó que la obra registra un avance del 65%, financiada mediante donaciones privadas. La resolución definitiva sobre la viabilidad del emprendimiento quedará supeditada al fallo de fondo del máximo tribunal.
