El informe del organismo nacional de estadísticas confirmó que los valores de la canasta alimentaria escalaron un 2,6% durante julio. Durante las recientes mediciones oficiales el ritmo de incremento de los productos comestibles esenciales superó al promedio general del costo de vida, complicando severamente las posibilidades de cobertura en los núcleos familiares más vulnerables.
La barrera para no caer debajo del límite de la pobreza familiar sobrepasó la suma de un millón quinientos mil pesos. En las evaluaciones técnicas semanales los técnicos verificaron que la cotización del consumo mínimo indispensable para un adulto representativo rozó los $229.131,47, mientras que el paquete total alcanzó una cifra cercana a los $506.380,55.
Los productos provenientes de las huertas junto a las alternativas lácteas concentraron los mayores ajustes en los mostradores comerciales. Mientras los especialistas del mercado analizaban las fuertes subas en hortalizas como el zapallo anco del 55,1%, la caída puntual en los cortes de carne vacuna ayudó a frenar una aceleración más pronunciada.
Las familias compuestas por cuatro miembros requirieron $708.016,24 para abastecer sus requerimientos nutricionales primarios durante el ciclo analizado. Diversos analistas de la coyuntura advirtieron que la variación interanual del 37,4% en los comestibles mantendrá una fuerte tensión sobre las mediciones semestrales de vulnerabilidad socioeconómica.
