El intercambio comercial argentino cerró la primera mitad del año con un superávit de casi catorce mil millones de dólares motivado por las mayores ventas de energía y productos primarios. Sin embargo las compras externas de maquinarias y repuestos para la producción sufrieron una marcada retracción generalizada.
El incremento internacional de los precios del petróleo crudo impulsó los montos facturados por el sector de combustibles en los mercados mundiales. Paradojalmente el ingreso de equipamiento productivo registró caídas de dos dígitos respecto al período previo, exponiendo un escenario heterogéneo en la estructura económica.
En ese marco, la mejora observada en los términos del intercambio brindó un respiro financiero a las cuentas fiscales del Estado nacional durante el segundo trimestre. Por su parte los rubros vinculados con la agroindustria sostuvieron su participación preponderante a partir de un mayor volumen de granos despachados.
Asimismo, los analistas destacan que la merma en la adquisición de bienes intermedios refleja una desaceleración en la renovación de la capacidad instalada nacional. De esta manera las compras destinadas al consumo directo ganaron terreno frente a los requerimientos propios del esquema fabril en el país.
La evolución de las cotizaciones globales seguirá marcando la dinámica del saldo comercial durante los próximos meses de gestión. Las proyecciones para el sector productivo estarán supeditadas a la capacidad de recuperar los insumos indispensables para sostener la actividad industrial interna.
