Comenzó el juzgamiento oral contra los principales imputados por el ataque armado que se cobró la vida de un niño de once años en el barrio Los Pumitas. La trágica balacera desató en su momento una inédita rebelión vecinal que culminó con la destrucción manual de los centros de menudeo instalados en la zona norte de la ciudad.
El tribunal evalúa la responsabilidad criminal de los cuatro jóvenes imputados como ejecutores materiales del hecho sangriento ocurrido mientras las víctimas compraban en un comercio cercano. Además, un conductor de transporte de pasajeros afronta pedidos de pena efectiva tras ser acusado de brindar logística de escape para ocultar el vehículo utilizado en la sangrienta emboscada territorial.
La acusación fiscal fundamenta que la agresión armada no buscaba herir a los menores, sino infundir terror en las facciones enemigas por el control absoluto del mercado ilegal de estupefacientes. Los disparos ejecutados desde el automóvil terminaron impactando contra el grupo de infantes, provocando el deceso inmediato del pequeño menor y dejando heridos a otros tres allegados que jugaban en las inmediaciones.
Los trágicos acontecimientos derivaron en una pueblada histórica donde la propia comunidad destruyó cinco inmuebles utilizados para el almacenamiento de sustancias prohibidas. La indignación colectiva expuso la ausencia estatal en sectores vulnerables y la grave escalada delictiva que afectaba directamente el cotidiano de las familias trabajadoras del sector.
El proceso judicial en curso intenta brindar una respuesta reparadora a los familiares de la víctima en el marco de las audiencias orales. No obstante, las organizaciones comunitarias del barrio sostienen que la exigencia de justicia continuará vigente para evitar que nuevos episodios sangrientos golpeen a las infancias locales.
