El organismo desestimó por un error administrativo la impugnación de 2.400 mesas de votación que había presentado la izquierda. Con más del 98% de los sufragios escrutados, la candidata de derecha mantiene una ínfima ventaja de 4.500 votos en un escrutinio sumamente ajustado.
La prolongada definición presidencial en Perú sumó un capítulo determinante que inclina la balanza hacia el sector conservador. El Jurado Electoral Especial (JEE) declaró «improcedente» el recurso de nulidad presentado por el candidato de izquierda Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien pretendía invalidar los resultados de unas 2.400 mesas de votación argumentando presuntas anomalías en el balotaje que lo enfrenta a Keiko Fujimori (Fuerza Popular).
La resolución del máximo tribunal electoral no ingresó a discutir el fondo de las denuncias de fraude, sino que se debió a un estricto fallo formal de procedimiento. De acuerdo con el comunicado emitido por la autoridad judicial, los apoderados legales del partido de Sánchez cometieron el descuido administrativo de no adjuntar el comprobante original de pago de la tasa correspondiente al trámite electoral. Al tratarse de un requisito calificado por la ley peruana como de carácter «insubsanable», el cuerpo de magistrados procedió al rechazo automático de la presentación.
Este revés legal deja al candidato de base rural con un margen de maniobra sumamente acotado para revertir la tendencia oficial. Los últimos datos publicados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reflejan que, con el 98,32% de las mesas procesadas, Keiko Fujimori lidera la contienda con el 50,01% de los sufragios válidos (9.043.934 votos), frente al 49,99% obtenido por Roberto Sánchez (9.039.415 votos). El ingreso de las actas provenientes de los residentes en el exterior terminó por consolidar el liderazgo de la dirigente derechista en el tramo definitivo del conteo.
El desenlace de esta segunda vuelta electoral expone una vez más la profunda polarización política y geográfica que arrastra el país andino. Para Fujimori, este proceso representa su cuarto intento consecutivo por acceder al sillón presidencial, sosteniendo una campaña fuertemente apalancada en el electorado urbano, los sectores corporativos y las promesas de mano dura contra el delito urbano.
Por su parte, Sánchez edificó su andamiaje electoral capitalizando el descontento de los departamentos del sur y las comunidades campesinas del interior profundo de Perú, asumiendo el caudal político que en elecciones pasadas respaldó al destituido exmandatario Pedro Castillo. Con las impugnaciones masivas ya descartadas por el organismo arbitral, la proclamación formal del ganador definitivo ingresa en su etapa final, aunque las autoridades advierten que el cierre total de las actas observadas remanentes podría extenderse varios días más.
