La balacera acontecida durante la noche del jueves en bulevar Seguí al cincuenta y cinco mil desató un fuerte operativo policial. Las fuerzas de seguridad provinciales confirmaron el deceso inmediato de la víctima masculina y el posterior traslado hospitalario de su progenitora.
El sumario del caso quedó radicado en las oficinas de la fiscalía de homicidios dolosos de la región sureña. Los peritos de la agencia de investigación criminal recolectaron vainas servidas para intentar determinar el calibre empleado por los sicarios prófugos.
Los efectivos policiales arribaron al lugar del violento episodio civil alertados por los llamados desesperados de los vecinos de la barriada sudoeste. Un médico de la repartición oficial constató que el fallecido presentaba severas perforaciones en el torso, mientras que la mujer de cincuenta y seis años recibió asistencia por un impacto con orificio de entrada y salida localizado en su extremidad inferior izquierda antes de ser derivada al hospital Clemente Álvarez.
Las primeras verificaciones en los sistemas informáticos ministeriales revelaron que el muchacho asesinado poseía una orden de detención activa desde hacía cuatro temporadas por hechos relacionados a asaltos a mano armada. Las brigadas operativas de control territorial diagramaron patrullajes preventivos dinámicos en las inmediaciones del sanatorio público de emergencias para resguardar la integridad de los familiares directos frente a la posibilidad de nuevas agresiones armadas.
Los investigadores analizan las cámaras de videovigilancia públicas instaladas en los corredores viales cercanos para identificar los vehículos utilizados por los atacantes. Los vecinos de la cuadra manifestaron su profunda preocupación ante el recrudecimiento de las disputas territoriales armadas en el distrito.
