Los efectivos de la fuerza provincial localizaron al sospechoso oculto en un sector ribereño santafesino. El evadido presentaba un requerimiento judicial activo dictado a fines de mayo y quedó inmediatamente incomunicado en las dependencias oficiales de la región, avanzando las investigaciones correspondientes.
Las brigadas especializadas de Capturas ejecutaron seguimientos estratégicos en zonas rurales para rastrear el paradero del implicado. Las autoridades gubernamentales notificaron las imputaciones penales al involucrado tras cercarlo en las proximidades del río Salado, disponiéndose su resguardo logístico para las audiencias imputativas planificadas por los magistrados asignados al caso.
La intervención de inteligencia criminal se originó tras la emisión de una orden restrictiva firmada por la Oficina de Gestión Judicial de los tribunales de la capital provincial, la cual requería el arresto civil de un ciudadano por reiteradas agresiones. Los detectives ministeriales diagramaron un rastrillaje terrestre que posibilitó la identificación del prófugo en la periferia de la localidad, labrándose las actas procesales por delitos graves contra la integridad física y amenazas agravadas que lo mantendrán privado de su libertad bajo estricto control de los magistrados del fuero penal santafesino.
Las dependencias policiales locales resguardan al arrestado mientras los peritos completan los registros dactiloscópicos reglamentarios requeridos para la causa. El éxito de los seguimientos encubiertos permitió retirar de circulación a un individuo considerado peligroso por los denunciantes vecinales.
