Debido a la suba del 35% en los combustibles y una deuda millonaria de Nación, las líneas de la ciudad ya funcionan con menos unidades. Los empresarios advierten que el boleto debería ser superior para cubrir el desfasaje financiero actual.
Los usuarios de colectivos en Santa Fe comenzaron a percibir demoras más extensas en los recorridos habituales. La decisión de las firmas de transporte de retirar aproximadamente un vehículo por línea responde a un bache económico provocado por el alza del crudo y la falta de remisión de fondos nacionales para los descuentos de la tarjeta SUBE.
Desde el sector empresarial explicaron que el escenario actual es crítico. La combinación de la inflación interna y el contexto bélico en Medio Oriente impactó de lleno en los surtidores, encareciendo el insumo básico para circular. Al mismo tiempo, los 1.000 millones de pesos que el Estado Nacional adeuda por atributos sociales correspondientes a enero y febrero impiden dar previsibilidad al pago de haberes de los choferes.
La comparación con ciudades como Córdoba o Rosario surge de manera inmediata: los empresarios santafesinos solicitan que la gestión local o provincial absorba la brecha de costos. Según detallaron referentes de Autobuses Santa Fe, la tarifa de $1.720 autorizada en marzo quedó corta frente a los $2.100 que se estimaban necesarios incluso con valores de diciembre pasado.
La incertidumbre sobre la continuidad normal del servicio crece, supeditada a una posible actualización tarifaria o a la llegada de fondos que compensen el déficit operativo.
