La actividad industrial argentina presentó un marcado deterioro en los indicadores correspondientes al octavo mes del año. El informe económico privado reveló que la producción fabril retrocedió un 4,2% en forma interanual, consolidando su tercer mes consecutivo de contracción y encendiendo las alarmas por la posible entrada a una nueva etapa de recesión.
A pesar de la desaceleración generalizada, ciertos rubros estratégicos lograron mantener cifras en terreno positivo para compensar el escenario. La refinación de petróleo registró un avance del 9,1% en el acumulado anual, acompañada por la industria de alimentos y bebidas que sostuvo un crecimiento del 2,8% motivado principalmente por la elaboración de aceites y lácteos.
En la contraparte, la fabricación de vehículos constituyó la principal variable negativa del período con un desplome del 17,4% acumulado. Las terminales de producción automotriz enfrentan una severa retracción debido a la menor demanda de ventas internas, sumada a la contracción del sector metalmecánico y el menor despacho de materiales e insumos destinados a la construcción.
El análisis clasificado por tipo de bienes confirmó que las categorías vinculadas al consumo durable cayeron un 9,4% durante este ciclo. Las proyecciones de los analistas anticipan un horizonte de cautela empresarial, dado que el ritmo de descenso actual superó la media histórica de los ciclos recesivos experimentados por el entramado productivo nacional.
El informe concluye con una clara advertencia sobre la sostenibilidad del esquema industrial para lo que resta de la temporada. La pérdida de dinámica fabril amenaza con prolongar la contracción de la actividad y paralizar las inversiones en equipos, Maquinarias y consumo masivo en todo el país.
