Tras el crimen en la Escuela Mariano Moreno, la docente María del Carmen Colussa interpela a las autoridades por la indiferencia ante las crisis juveniles.
Un sentido reclamo docente pone el foco en el impacto de las redes sociales y la falta de acompañamiento psicológico en los establecimientos educativos.
La misiva denuncia que los jóvenes crecen bombardeados por estímulos nocivos sin herramientas para canalizar sus angustias, lo que deriva en hechos trágicos como el ocurrido el pasado lunes. Colussa enfatiza que tanto docentes como padres se sienten solos en la tarea de contener a chicos que, como el atacante de 15 años, sufren procesos de autolesión y aislamiento social. La propuesta central radica en transformar la currícula para que el bienestar emocional deje de ser un anexo opcional y se convierta en una política de estado urgente.
La comunidad de San Cristóbal acompaña el pedido, exigiendo que la tragedia sea el punto de partida para cambios estructurales en el sistema pedagógico.
